Periodisme digital

Santiago GalaAmb la web 2.0, la premsa s'ha adaptat ràpidament a tot un conjunt de nous formats, on els blocs i els vídeos en xarxa aporten una forma de accedir ràpidament a la informació. Els diaris i periòdics comptem amb el seu propi portal a la xarxa, que permet als periodistes ampliar la informació i facilitar amb gran rapidesa els fets de la noticia. Amb la incorporació del vídeo, la noticia escrita es troba complementada amb les imatges, generant un hibrid entre premsa escrita i telenotícies.

Encara que la premsa de paper haguí creat el seu lloc al entorn digital, molts altres mitjans de premsa han nascut gracies a Internet. Vilaweb es el primer diari català en xarxa, nascut al maig del 1996 com un portal de noticies. Compta amb edicions locals que representen un bon grapat de ciutats catalanes, creades a partir de la demanda de persones i grups de diverses poblacions que volien replicar el model Vilaweb a la seva ciutat. Fins i tot una edició local a Austràlia, promoguda pels catalans que viuen a Melbourne.

Aquest canvis han portat a molts periodistes a incorporar les eines de la Internet 2.0 a la seva tasca. Molts d'ells, utilitzen el bloc o la wiki per publicar les noticies i la informació més rellevant , fins i tot en el moment que aquesta es produeix. Karma Peiró es una de les periodistes catalanes que utilitza el bloc com eina de comunicació, seguint esdeveniments presencialment, i amb el seu portàtil informa des del lloc on es produeix la noticia per mitja del seu bloc. Aquest cap de setmana ha estat seguint de prop les diferents ponencies al InnovaCamp Mediterrania, penjant tota la informació minut a minut al seu bloc Històries d'una periodista digital.

Wikidiario és projecte de periodisme ciutadà destinat a potenciar la participació dels usuaris en la construcció de la informació, per mitja de les eines de la web 2.0, convidant-los a fer aportacions de qualsevol tema que pugui ser d'interès, potenciant així la informació de proximitat en qualsevol àmbit geogràfic. Aquest proces genera una bona combinació de participació ciutadana i qualitat informativa, on els ciutadans aporten informació rellevant, que posteriorment serà validada i consolidada per periodistes. Compta amb la col·laboració de la Universitat Autònoma de Barcelona i la Universidad Autónoma de México.

 

Los viajes de Ibrahim

Ibrahim Daumbia regenta un restaurante en Nema (Mauritania). Bueno, esta seria la definición occidental de una profesión tan digna como cualquier otra. El caso de Ibrahim se resume, según la definición que daría el mismo, en dar de comer a todas aquellas personas que pasen por su casa. Claro está, que al módico precio de 600 Ouguiyas (2,50 euros) el plato único con jarra de agua incluida: un enorme cuarto trasero de cabra que parece escaparse del plato con cous-cous. La conversación se funde con el calor del mediodía, mientras intento atacar el plato por todos sus flancos. Ibrahim curiosea mis cámaras de fotos y el cuaderno de notas que lleva en la portada un dibujo de las dunas del Sahara bajo el titulo Mauritania 2004. En él ojea las páginas llenas de notas y dibujos, leyendo aquellos fragmentos en francés y algunos de los que entiende en castellano o catalán, ante mi mirada de complicidad y curiosidad por su curiosidad. Ibrahim tiene 23 años, es de Malí, de la región de Sikasso, pero ha recorrido casi toda África, aunque dice que a su pesar. Ahora se siente Mauritano, del país que le ha acogido, le permite vivir y donde tiene maravillosos amigos.

-¿Tienes más cuadernos de otros países?

- Sólo alguno más. Suelo apuntar el nombre del país en el que estoy y el año cuando empiezo un cuaderno nuevo. Tengo algunos donde pone Senegal, Argentina, Canadá y muchos de Barcelona. Donde vivo. Tú, vives aquí. Pero me parece que no eres mauritano.

-No, soy de Malí, de la región de Sikasso. ¿La conoces? Hace cuatro años, más o menos, me fui con un geólogo canadiense de la empresa para la que trabajaba en la minas de oro. Quería que le acompañase para contratar trabajadores en los poblados para hacer prospecciones de oro.

-¿Y que haces en Nema?

-Me quede aquí por que ya no me necesitaban después de recorrer varios países africanos. Volvían hacia Nouakchott para coger el avión y volver a Canadá. Yo no quería ir hasta la capital, pensando que estaría más cerca de Mali, pero decidí quedarme por aquí un tiempo y ya ves. Llevo algo más de un año.

- Seguro que conoces muchos más que yo. Solamente he visitado Marruecos, Sahara Occidental, Mauritania, Senegal y Gambia.

Pues mes parece que si. Estuvimos tres años viajando por Senegal, Gambia, Burkina Fasso, Sierra Leona, Guinea Bissau, Liberia, Costa de Ivory, Ghana y la Republica del Congo. Creo… que no me dejo ninguno. Ahora me siento de todos esos países. Recuerdo que partimos de Sikasso el diez de enero de 2000, por que guardo trozos de un calendario con las fotos que nos hacíamos Patrick, el geólogo, y yo. Mi trabajo era acercarme a los pueblos que habían en las zonas que Patrick selecciona para trabajar y contratar a los obreros. Por cada uno de ellos, me pagaba medio dólar americano. Recuerdo que si traía cinco, siete o nueve, decía que solo tenía billetes de un dólar y me contaría los cincuenta centavos para la próxima vez, aunque casi siempre se olvidaba.

-Debiste ganar mucho dinero…

- No, no. –se ríe- Pocas veces conseguía convencer a más de diez o doce, que iba a buscar todas las mañanas a los poblados y una vez en el campamento trabajaba con ellos. Les daba las herramientas y les explicaba el cuidado que necesitaban con el cianuro. Como usar las máscaras y los guantes, a lavarse rápidamente si se mojaban con los productos químicos…

-¡Cianuro! Pero es peligroso. Supongo que cumpliríais unas normas muy estrictas para trabajar.

-Si. Bueno, más o menos. Muchos de los que trabajaban se marchaban al cabo de una semana o dos. No podían soportar el olor, incluso hubo alguno que tuvimos que acompañarlo a un hospital por que se asfixiaba. En Ghana tuvimos que salir corriendo con un Ashanti en busca de un hospital, un hombre muy mayor que no entendía nada de lo que decía. Respondía a todo que si con la cabeza y acabó quemándose las manos con el ácido.

-¿Cómo trabajabas para encontrar los yacimientos o las muestras de oro.

- Seleccionábamos unas parcelas de terreno y excavábamos con picos y palas unos cuadrados de 5 metros de largo y ancho aproximadamente. Sacábamos muestras de terreno y los obreros rompían las piedras con mazas. Los trozos de piedra se lavaban con cianuro y así Patrick podía hacer sus estudios. Era muy reservado en su trabajo y sabía mantener muy bien las distancias con el resto de los obreros. Nunca supe si en realidad había encontrado oro en alguno de los cien campamentos que montamos y desmontamos. Siempre era yo el que seleccionaba los obreros y el único que trabajaba con las muestras recogidas, que posteriormente le entregaba en unos bidones pequeños y él analizaba. Siempre lo hacia en su tienda, sin que pudiésemos saber los demás si encontraba aquello que andaba buscando.

Solíamos estar entre cuatro y seis meses acampados en un mismo lugar, donde montamos unas cuabas para hacer la filtración de la tierra. Cuando Patrick decidía que ya tenía todas las pruebas que necesitaba, recogíamos el campamento, pagaba a los trabajadores y nos marchábamos. Recuerdo que en el Congo estábamos casi todas las noches en guardia. Unos bandidos nos robaban las herramientas por las noches. Uno de los trabajadores que habíamos contratado en un poblado del sur, se entero de que buscábamos oro. Pertenecía a una pequeña banda que hacia hurtos a turistas y con nosotros se les abrieron los ojos. Nos perjudico bastante, y después de seguirnos por casi todo el país tuvimos que abandonarlo, para ir Burkina Fasso.

- ¿Estabas tu solo con Patrick?

- Éramos un equipo de cuatro. Mohamed y Sekou eran Fulanis de Mali, igual que yo, pero me parece que de Gaó, una ciudad más al norte cerca de la frontera de Niger. También trabajaban conmigo en las minas de Sikasso y los contrataron como conductores. Se encargaban de conducir los dos camiones, montar y desmontar el campamento cada vez, además de trabajar picando piedras. Eran como un matrimonio, ja, ja. Iban juntos a todas partes, dormían juntos y se peleaban entre ellos o bailaban por las noches alrededor del fuego, únicamente los podías ver solos cuando conducían cada uno de los camiones.

A veces se metían en líos en casi todas las ciudades grandes en las que estuvimos. Se ponían a comprar cualquier cosa para venderla en la próxima región o país que visitábamos. En Sant Louis, en Senegal, pretendían vender un montón de arbustos dentro de unos grandes rollos que querían hacer pasar por tela de primera calidad de Costa de Ivori. Les pillaron por que pesaban poco y estuvieron a punto de darles una buena tunda. Ellos se quedaron en Senegal con un familiar poco antes de venirnos hacia Mauritania.

-¿En que país te hubieses quedado de todos lo que visitaste?

-No lo se. En todas partes estaba bien. Senegal era de los que más me atraían por que podías ir a todas partes sin pasar por controles de policía ni tener miedo por que te asaltasen en cualquier sitio. Yo me sentía de cada uno de esos países y no me importaba muchos que nombre tuviese. Ahora me gustaría ir a Europa y trabajar de jardinero, por que aquí, como ves no hay muchas posibilidades para ese tipo de trabajo en el desierto. Mi padre me enseño todos los secretos de las plantas. Los que servían para curar, las que se podían usar de condimento para las comidas.

Mucha gente que viene por aquí me ha hablado de España. ¿Por qué Barcelona esta en España? Que el clima es muy bueno y hay plantas y bosques de todo tipo. Creo que es un sitio donde podré ir cuando ahorre un poco de dinero. Las comidas que sirvo me dan bastante para vivir y poder guardar algo con lo que pagarme el viaje. En Kifa hay un hombre que cuando quieres ir a Europa te vende un billete para un coche que sube hasta Marruecos, donde puedes coger un barco hasta Canarias o España. ¿Tú sabes como se puede viajar fácilmente?

- No lo se muy bien, pero creo que es bastante difícil por los papeles para entrar en España.

Article publicat a Tribaalitats, n 0. 2005